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Cubana sensible y amante de la tierra

Cubana sensible y amante de la tierra


Ivett de las Mercedes

HAVANA TIMES ? El cultivo organopónico es una modalidad de la agricultura y puede destinarse a la producción de vegetales, condimentos, cultivos varios y frutas. Tania Reyes Ferro, de 45 años, es una de las pocas mujeres en el municipio de Candelaria que está a cargo de un organopónico. La entrega a su trabajo y el amor que siente por lo que hace le da fuerzas para mantenerse como productora.

Havana Times: Tener un organopónico beneficia tu economía y la alimentación.  ¿Qué desventajas te trae para la salud el trabajo en el campo?

Tania Reyes: Estudié Agronomía pero nunca ejercí la profesión. Jamás  pensé que después de tantos años iba a tener un pedazo de tierra y cultivarlo. El trabajo en el campo es fuerte. He tenido crisis de cervical, columna,  cintura, bajo vientre, me diagnosticaron artrosis generalizada; cuando estoy en crisis no puedo ir al campo, mis hijos me ayudan a hacer la comida y otros quehaceres. El producto que recojo me da para el consumo de la casa. Con el dinero de lo que vendemos compramos rastrillos, guatacas, no tenemos muchas condiciones para trabajar, porque no hay implementos.

HT: ¿Cuánto le tienes que dar al Estado por la producción?

TR: En mi parcela se produce muy poco, es una hectárea que dividí en organopónico y frutales.  Como  el terreno es muy  pequeño, solo tengo que hacer una donación de condimentos frescos, vegetales y frutas al hogar materno y a la escuela primaria  José Luis Tacende, para niños discapacitados.  Pago una cuota social a la cooperativa a la cual pertenezco.

HT: ¿Utilizas algún químico en tus cultivos?

TR: No, existen varias alternativas para eliminar las plagas, por ejemplo cogemos las semillas y las hojas del Árbol del Nim, que es un insecticida, las trituramos, lo dejamos reposar para al otro día fumigar; también con la tabaquina o cenizas de alguna fogata, ninguno de  esos productos es dañino para la salud, las plantas se desarrollan mejor y se mantiene un control sobre las plagas con productos naturales.  Tengo sembrada la Flor de Muertos que por su diversidad de colores y  olor desagradable dislocan al bichito malo y así no atacan las plantas; el girasol, la albahaca, el millo, el romero son plantas repelentes, también utilizo trampas de colores azul, amarillo y blanco.

HT: Imagino que sea difícil conseguir las semillas

TR: Aquí hay una tienda que las vende, pero la mayoría de las veces no hay o no salen buenas. Estoy  tratando de dejar unas cuantas matas que me aporten las semillas, como por ejemplo lechuga y habichuela. Tengo 17 cultivos, hay seis en producción: moringa, tomate, lechuga, perejil, orégano, ajo porro. El boniato, maíz, yuca, caimito, ciruelas y cítricos aun están en proceso de crecimiento.

HT: ¿Qué tiempo dedicas al trabajo en el campo?

TR: Trabajo desde muy temprano en la mañana hasta las nueve,  y a partir de las cinco de la tarde hasta que oscurece. Mi papá, hermano e hijos me ayudan con frecuencia, aunque yo hago la mayor parte del trabajo. Le tengo mucho cariño a la tierra, las plantas son seres vivos y hay que regarlas y atenderlas, es un hábito y una necesidad para mí.


HT: ¿La cooperativa te ayuda a crear las condiciones de trabajo?

TR: No hay condiciones para el trabajo en el campo. Cuando mi esposo se fue para los Estados Unidos tuve que enfrentarme a una dura y cruel realidad: me vi sola. Todo se fue deteriorando. Mi hermano habló conmigo y me dijo que no podíamos perder esa tierra, se comenzó a llenar de marabú, caí en una depresión muy fuerte por varios meses, dejó de interesarme lo que había sembrado y el futuro de esta.

Entre todos comenzamos a reparar la cerca, porque también en ese tiempo pasaron los huracanes Gustav y Ike y nos quedamos sin nada; arreglamos los canteros, desyerbamos. Dos de mis hijos decidieron trabajar conmigo pero no vieron resultados a corto plazo, para recoger hay que tener mucha calma. No te da para vivir, solo para comer. Si no trabajas la tierra te la quitan, es en usufructo, antes era ociosa.

HT: Estudiaste Agronomía, pero hay cosas que se olvidan ¿con quién te nutres de información?

TR: Me gusta mucho conversar con las personas mayores, tienen poco estudio y mucha experiencia en la agricultura, siembran guiándose por las fases de la luna, saben cuándo se corta el boniato,  a qué  distancia se siembra una planta de la otra, también busco capacitación, me gusta saber por qué hay que sembrar la Achicoria a 90 cm una de otra y no conformarme con un: todos lo siembran así.

HT: Ese agromercado que tienes a unos metros de la casa vende los mismos productos que tú cosechas. ¿Te perjudica en algo?

TR: Trato de vender por debajo de los precios del agro. A los clientes les gusta lo ecológico, lo que se saca directamente del cantero, que no tiene químicos. Las personas me conocen y saben que soy muy servicial y no vendo caro. Todo lo que tengo sembrado es de sol, antes el organopónico tenía un semiprotegido*  y regulaba los rayos del sol, pero cuando pasaron los huracanes lo perdimos todo. Las hortalizas son de sol, por eso necesitan mucho más riego.

HT: En tus ratos libres ¿qué haces?

TR: Voy a la iglesia dos veces a la semana, soy testigo de Jehová. Esa fe y confianza que tengo en Dios es la que me ayuda a vivir, mucha veces voy al campo y le pido que me dé fuerzas para terminar esta labor, porque no depende de mí, es mucho el trabajo y cuando llego a casa debo continuar con los quehaceres, gracias que mis hijos ayudan mucho. Ellos tienen 27, 23, 19 y la hembra 16 años. Pero lo hago, creo que no hay trabajo imposible para una mujer.

*Semiprotegido: malla oscura que sirve para evitar que los rayos del sol incidan directamente sobre los cultivos.

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Publicado en:http://www.havanatimes.org/sp/?p=121548

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